La aceleración del tiempo

El poder de la buena acción


Albert Einstein definió el tiempo como una de las dimensiones de la creación, pero sin duda es una dimensión muy especial.
Según las enseñanzas de la Cabalá, el tiempo se creó el primer día de la creación, después de la formación de la materia primordial.


La gran maravilla del tiempo es su flujo constante en una sola dirección: hacia adelante, el cambio continuo del pasado al presente y el presente al futuro. Al mismo tiempo, ahora es bastante claro para los físicos que de alguna manera todos los "tiempos" son uno desde cierta perspectiva. La literatura de la filosofía judía y la ley judía también presenta una exploración interesante de la naturaleza del tiempo: ¿es una realidad inclusiva o un conjunto de muchas unidades?


Otra cuestión que aún no se ha resuelto es la de acelerar o desacelerar en la dimensión del tiempo. ¿Se puede controlar el movimiento a lo largo del eje del tiempo?
Por ahora, los físicos sugieren una respuesta positiva a esta pregunta, pero es completamente teórica. No hay ningún dispositivo hoy que pueda producir los tremendos niveles de energía necesarios para demostrar las teorías empíricamente.


Por lo tanto, la ciencia no ofrece pruebas hasta la fecha, pero la Cabalá y la esencia interna de la Torá sí. La naturaleza y la multidimensionalidad del tiempo se explican en los libros de la Cabalá y la filosofía jasídica. Cada uno de los cuatro mundos espirituales (Emanación, Creación, Formación, acción) tiene su propia dimensión relativa del tiempo, diferente a los demás.
En el nivel práctico, con respecto a la aceleración real del tiempo, surge que hay un 'truco' especial.


No profundizaremos en el ámbito de los actos especiales reservados para los grandes cabalistas, como un salto (un pliegue de espacio) o una profecía (visión transparente del futuro). Nos referimos aquí a una técnica que existe en el ámbito de la acción. eso está abierto a la gente común y corriente.


Cada uno de nosotros es capaz de acelerar el tiempo necesario para aprender una materia académica o desarrollar procesos cognitivos y emocionales, asuntos que requieren su propia inversión especial de tiempo de calidad.


Este tiempo se puede reducir mil veces (!) Mediante un acto muy simple: hacer bien a otra persona (material o espiritualmente), en pocas palabras, un acto de bondad.
Uno de los más grandes cabalistas de las últimas generaciones, el rabino Schneur-Zalman, escribió que mediante un acto material o espiritual de bondad hacia los demás, la mente y el corazón de una persona se refinan mil veces.


En otras palabras, el tiempo necesario para que una persona logre una visión mental o emocional se reduce mil veces debido al acto de amabilidad. Por ejemplo, el afrontamiento académico o emocional que debe durar mil horas se acortará a una hora.


Desde una perspectiva cósmica, la amabilidad hacia los demás como parte de la reparación del mundo (tikkun olam) es uno de los canales centrales para darse cuenta de lo que el profeta Isaías describe en la expresión "Yo, el Señor, lo aceleraré en su tiempo". Las elevadas revelaciones descritas en la literatura del misticismo judío, que se revelarán a toda la humanidad en la era del 'séptimo milenio', se revelarán más rápidamente gracias a las buenas obras.

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